Jordi Rodríguez: “Había una sensación muy viva de flamencura en el ambiente”
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| JORDI RODRÍGUEZ, CUANDO ESTUDIABA EN LA ESMUC |
Jordi Rodríguez Rodríguez es un destacado guitarrista y profesor del Departamento de Jazz, Flamenco, Música Moderna i d’Arrel. Formado inicialmente en las aulas de esta misma institución bajo la maestría de figuras como Juan Manuel y Rafael Cañizares, Jordi obtuvo su título superior en la especialidad de guitarra flamenca y, posteriormente, completó su perfil académico con un Máster en Formación del Profesorado por la Universidad de Barcelona. A esta sólida base académica se suma una extensa trayectoria profesional actuando en prestigiosos tablaos, festivales y escenarios a nivel internacional. En esta conversación, Jordi nos ofrece una mirada íntima y retrospectiva a su vínculo vital con la ESMUC, compartiendo cómo fue la impactante transición de alumno a profesor, pasando de estudiar bajo la tutela de grandes maestros a tenerlos como compañeros de trabajo.
Claudia Dorado
1. ¿Cómo describirías tu paso como alumno en la ESMUC?
—Mi etapa como alumno fue muy enriquecedora, llena de experiencias musicales importantes. Además de la formación con grandes profesores, a quienes admiraba y de los que aprendí muchísimo, lo mejor fueron los compañeros, muchos de los cuales se convirtieron en amigos y en personas con las que después trabajé. Me quedo con esos momentos mágicos compartidos, las conexiones sociales y artísticas, y todas las herramientas que la escuela me dio para desarrollarme profesionalmente.
2. ¿Cómo describirías tu paso por la ESMUC como profesor?
—Terminé mis estudios en 2014 y, dos años después, ya estaba trabajando en la escuela, al principio con pocas horas. Fue impactante ver que mis antiguos profesores pasaban a ser mis compañeros. Aunque he trabajado más como acompañante dentro del departamento, también he desempeñado muchas funciones como profesor. Siempre he dicho que sí a colaborar como tribunal, en pruebas de selección y en todo lo que se me ha pedido. Diría que mi paso ha sido positivo y que siempre he intentado dar lo máximo.
"Fue impactante ver que mis antiguos profesores pasaban a ser mis compañeros."
3. ¿Qué es lo que más disfrutas de la docencia?
—Lo que más me gusta es poder ayudar a alguien, darle herramientas que le sirvan para ser mejor. Para mí, lo mínimo que debo ofrecer es precisamente eso: aportar algo útil. Disfruto mucho cuando puedo transmitir recursos que realmente les funcionan a los alumnos y ver que avanzan gracias a ellos. Siempre he intentado que ningún alumno salga de una clase mía con la sensación de que no le ha servido. Me exijo mucho profesionalmente y considero que soy el máximo responsable de que una clase aporte algo.
4. ¿Alguna anécdota especial de tus años como alumno?
—Más que una anécdota concreta, recuerdo que los estudiantes de flamenco solíamos juntarnos mucho. Se daban corrillos flamencos espontáneos en la cantina, en pasillos o en la entrada. Había una sensación muy viva de flamencura en el ambiente, quizá más que ahora. Esa unión del grupo de flamenco generaba momentos muy bonitos y mágicos.
5. ¿Cómo recuerdas tu inserción laboral al salir de la ESMUC?
—Ya antes de terminar la carrera estaba trabajando en tablaos flamencos, así que combinaba las clases con los bolos por las tardes y noches. Después de varios años vino la pandemia y los bolos bajaron. Eso hizo que aumentara mi dedicación a la docencia; aquí en la escuela me ampliaron bastante las horas. Al principio me impresionaba ver a mis antiguos profesores como compañeros, y me puse cierta presión: sentía la responsabilidad de dar ejemplo y estar “al pie del cañón”. Aun así, estoy muy contento. Disfruto especialmente de ayudar a otros a ser mejores, de dar herramientas reales para que avancen.
6. Como profesor, ¿notas diferencias entre generaciones de guitarristas?
—En cuanto al nivel, diría que se mantiene muy alto e incluso ha podido subir un poco, dependiendo de cada alumno. La principal diferencia que noto es que antes había más vida flamenca fuera de las aulas. Era más común ver a alguien tocar en un pasillo, cantar un poco o juntarse en un banco debajo a tocar. Quizá es porque entonces yo estaba dentro como estudiante, pero tengo la sensación de que antes se creaban más grupitos y corrillos espontáneos.
"Puedes sonar mejor o peor técnicamente, pero si tienes ritmo, te van a llamar para trabajar."
7. ¿Qué es aquello que nunca te dejas por enseñar a tus alumnos?
—Depende del alumno, pero hay algo que para mí es innegociable: el ritmo. Como guitarrista flamenco y docente, insisto muchísimo en el dominio rítmico. Puedes sonar mejor o peor técnicamente, pero si tienes ritmo, te van a llamar para trabajar. Además del ritmo, también enseño a adquirir recursos y lenguaje que permitan moverse rítmicamente, variar falsetas, expresarse dentro del compás y jugar con él de forma creativa. Por supuesto, también doy importancia a la técnica y a hacer las cosas bien, pero el ritmo es la clave y donde pongo el énfasis.




