Me llamo Beatriz Lavilla Boos y nací hace 49 años en Barcelona, donde cursé todos mis estudios
escolares, universitarios y musicales.Sin embargo mi experiencia profesional la obtuve en Suiza, en
los cantones de Lausanne, como enfermera diplomada en el CHUV, y en Zürich, como azafata de
vuelo en Swissair. Dichas experiencias las adquirí entre los años 1988 y 1992. Fue a partir de
entonces que regresé a Barcelona para dedicarme de lleno a la educación de mis hijos,
apartándome del mundo laboral durante todo este periodo.
Ahora ,después de varios años colaborando con la Fundación Victoria de los Ángeles y cursando
paralelamente los estudios superiores de música en la Esmuc ,en la especialidad de Producción y
Gestión, desearía presentar mi candidatura exponiendo dicho escrito, en el que también me
gustaría dejar constancia de mis conocimientos idiomáticos en castellano, catalán, alemán, francés
e inglés.
Reseña-ensayo sobre Über Johann Sebastian Bach Leben, Kunst und Kunstwerke (1808) de J.N. Forkel
By Unknown - de juny 18, 2015
Reseñar un libro antiguo puede parecer una tarea ociosa y
superflua. ¿Qué noticia puede darse de un libro ya conocido por todos, sobre el
que ya se han escrito otros libros, que carga encima suyo el peso de innumerables
artículos sobre él publicados? A decir verdad, poca. Esto, claro está, si de
difundir novedades se trata. Por eso no me interesó plasmar en este escrito un
sumario del contenido de un libro ya conocido, tarea que sería del todo
insensata. He ahí la razón de haberlo titulado reseña-ensayo. La justificación
de este texto es reseñar una lectura. El libro aparenta ser conocido ya por
todos, pero un libro es muchos libros. No voy pues a centrarme en describir una
anatomía del todo explorada, sino que me avocaré a dotarla de un contenido que sólo aflora de
una lectura.
Über Johann Sebastian Bach
Leben, Kunst und Kunstwerke es el título de la biografía que escribió, a
principios del siglo XIX, el erudito musicólogo Johann Nikolaus Forkel (1749-1818).
Los contenidos de la obra habían sido planteados originalmente para constituir
el último volumen de su más extensa Allgemeine
Geschichte der Musik [Historia
general de la música], una historiografía que iniciaba en la antigüedad y terminaba
en la figura de Johann Sebastian Bach, centrándose principalmente en la música alemana. Sin embargo la biografía terminó
desligándose de su objetivo inicial a causa de las arengas de los editores Hoffmeister
& Kühnel, que le habían propuesto al autor presentar la como un suplemento
a su proyecto de edición de la obra completa para tecla de Bach. Tentado por el
afán divulgativo de los editores, como él mismo confiesa en el prefacio “Ésta es también la razón que me determina a
publicar anticipadamente las páginas que siguen, con lo cual podré dirigirme,
como es natural, a un mayor número de
compatriotas” Forkel apuró el nacimiento de su obra a 1808.
Podría
comprenderse la estructura general de la obra como tripartita: la primer parte
trata de la familia y los datos biográficos “duros”, consta de los dos primeros
capítulos; la segunda es una sección de desarrollo, organizada para tratar
punto por punto diversas manifestaciones de la grandeza de Bach, comprende
desde el tercero hasta el octavo capítulo;
la tercera trata más propiamente las composiciones de Bach, se conforma
por los capítulos noveno y décimo. El último capítulo es una especie de síntesis
en el que se retoman los rasgos principales de la genialidad del compositor.
Posiblemente
las ideas sobres las cuales el musicólogo construye su narración biográfica se
ven más claramente en la segunda sección, que comprende el cuerpo más
considerable de la obra. De los seis capítulos que conforman esta sección, dos
están dedicados a Bach como intérprete de instrumentos de tecla, dos a su
figura como compositor, uno a su ocupación como profesor y el último a su
consideración como “como hombre”. 1) en los primeros dos capítulos (tercero y
cuarto) hace un elogio a sus cualidades de improvisador, ágil lector a primera
vista, sagaz analizador y claro, libre y fluido dominador de la técnica. En el
capítulo dedicado al clave hace un largo comentario sobre la técnica de
ejecución del instrumento. 2) los siguientes cuatro capítulos, subdivididos a
su vez en dos pares, tratan respectivamente (los capítulos quinto y sexto) del método
de aprendizaje de que se sirvió Johann Sebastian en sus primeros años y de sus
cualidades únicas como compositor, haciendo un continuo elogio al contrapunto y
a la modulación; el segundo par (séptimo
y octavo), trata de los beneficios de los métodos de enseñanza que
utilizaba Bach con sus discípulos, que les permitían cierto grado de libertad y
cierto orden y progreso gradual. Finalmente hace un repaso de las virtudes
morales que tenía el compositor, venerables entre los artistas por lo general
inmorales.
La obra
de Forkel carece, a pesar de su gran valor histórico, del criterio de
objetividad y del rigor documental que se exigen actualmente a trabajos de esta
índole. Es una biografía sostenida sobre unas premisas políticas y filosóficas
que ejercen una fuerza de agencia determinante en la esencia del contenido. Es
decir, Forkel veía en la figura, el arte, y las obras de Bach (tal como expresa
el título) una condensación de algunos valores ideales que justifican la
primacía de este por sobre otros compositores. Estos valores, extraídos del
texto por el lector y no mostrados explícitamente por el autor, son la calidad de 1) Genio, 2) Clásico y 3)
Alemán, que tienen como concepto unificador un ideal gemelo a la kalokagathía griega.
Muchos
de los enunciados que hace Forkel en su exposición del carácter y la obra de
Bach concuerdan con las ideas sobre el genio que aparecen en la Crítica del Juicio (1790) de Immanuel
Kant. En esta obra el filósofo prusiano define entre las principales
características del genio: la naturalidad,
en el sentido de que es algo dado de antemano por la naturaleza y no
conseguible por el esfuerzo humano, la originalidad
queriendo decir que siendo imposible dar regla humana sobre él, su creación
ha de nacer directamente del artista y
la ejemplaridad, que se refiere a que
el genio sirve luego como precedente para los artistas siguientes, que no han
de imitarlo simplemente, sino que deben comprenderlo y seguir su ejemplo. El genio además expande los límites del lenguaje
artístico, dado que no encuentra nunca en lo heredado el medio suficiente para
expresarse.
La idea
de ejemplaridad en el genio está íntimamente relacionada con el concepto de «Clásico».
Forkel relaciona constantemente a Bach con los clásicos de la literatura
grecolatina, hablando de su excelencia, de su perennidad, y dejando da además una evidencia importante
para la relación que tiene la figura de este compositor con el ideal griego de
la kalokagathía. En la vertiente pedagógica es importante
notar el papel que tiene el clásico como provocador del discernimiento, como
dador de criterio.
En
cuanto a la alemanidad Tenemos
ejemplos de la utilización del concepto en
diversas formas, en total cerca de una docena de veces sólo en el
Prefacio, y sin contar las alusiones
implícitas que hace al referirse a la publicación de las obras de Bach. Para
referirse a él utiliza palabras tales
como «nación»/«Nation», «pueblo»/«Volk» o
«patria»/«Vaterland», o bien
refiriéndose indirectamente a ciertos conceptos que califica luego de «alemanes»/«deutsche», a lo largo de
distintas secciones. Es muy interesante relacionar esta necesidad de tener una
señera cultural para la Alemania de principios del XIX con el contexto político
y cultural del momento. Luego de la Guerra de los Siete Años comenzó un proceso
de unificación de la identidad alemana. Una identidad que se basó grandemente
en pilares culturales. Es en esta época que aflorarían las ideas sobre el volkgeist [espíritu del pueblo] de Herder o sobre la unidad de la cultura en
el lenguaje de Wilhelm von Humboldt, así como inigualable aportación a la
universidad alemana.
De esta
forma Forkel ve que el pueblo alemán
tiene el deber y la necesidad de encontrar una figura que constituya en la
música un símbolo para la identidad nacional. Es un símbolo tanto por su
persona como por su obra, en los cuales se destilan los valores generales de la
nación.
En este
punto entra el juego el concepto unificador de la kalokagathía griega.
“Lo bello y
lo bueno no son más que dos aspectos gemelos de una y misma realidad, que el
lenguaje corriente de los griegos funde en unidad al designar la suprema areté
del hombre como ‘ser bello y bueno’ (καλοκαγαθία). En este ‘bello’ o ‘bueno’ de
la kalokagathía captada en su esencia pura tenemos el
principio supremo de toda voluntad y de toda conducta humanas, el último móvil
que actúa movido por una necesidad
interior y que es al mismo tiempo el móvil de cuanto sucede en la naturaleza.”
(Jeager: 1962, 585)
Lo
primero que quiero poner en relieve con la utilización de este concepto es su
transversalidad natural. Esta idea se basa precisamente en esa superposición de
las tablas axiológicas de dos campos conceptuales distintos, la «belleza» y la
«bondad». Es precisamente esta superposición la que veo de esencial relevancia
en Forkel y por la cual considero al concepto griego como particularmente
revelador a la hora de analizar la concepción de Forkel, que va naturalmente
más allá de la simple construcción de la
imagen de Johann Sebastian como
genio en el estricto sentido
kantiano.
Para el
biógrafo, tanto la persona como la obra de Bach son un testimonio de su
condición de kaloskagathos. Entiendo
persona en el doble sentido de ser
revelado en acciones, es decir, un
ser cuya moralidad consta a través de los actos
que realiza en vida, y ser conformado por ideales, en el sentido tan frecuentemente mencionado
por Forkel de “hacerse un ideal y trabajar para alcanzarlo”, es decir, un ser
comprensible a partir de sus anhelos,
aspiraciones y ambiciones.
Así, de
la forma en que el kaloskagathos platónico representa el modelo de hombre
virtuoso en la polis griega, y Bach
representa los valores alemanes como artista y hombre modélico.
Ahora. Aquí. Escucho. Extraños aleteos invisibles.
Palpitaciones que son sólo en mis tímpanos. Y en ese millar de hebras tensas
que acarician entrañas que ya no son entrañas. Vibra un tumulto infinito. Las
vetas del arce se desperezan y bostezan, o rugen, o ríen. Expira la voz y rompe en las bóvedas, o en
los techos, o se disuelve en la multitud del
aire. ¿Cuántos seres duermen en
tus líneas, violín vetado, para que pronuncies todas sus voces?
Te busco y te pierdo. Tal vez busco nada. ¿Dónde empiezas, instante
infinito? No surges del vientre, ni anidas en las cavidades. Pero lloras mis
lágrimas. Hieres el aire. Inflamas. Oculta en el silencio de las cúpulas, o en
la reverencia de la piel que acaricias. ¿Qué manos tuyas me tocan, aliento
manco? ¿Qué ensueño juegas, huyendo como una niña que se esconde y que sonríe?
Como una niña jugando.
El
violín te ve estrellada en la piedra y la piedra aferrada al violín. El
rasgueado inerme del plectro. El hálito que tiembla entre los juncos mútilos. El
leve aplauso de los crótalos gemelos. Todo te invoca y nada te posee, espectro
ubicuo. En la llaga del alma penetras. En la carne descubierta.
No eres
mas que un nombre y lo invisible.
Puede decirse que la estética clásica
japonesa tiene dos principales fuentes originarias: la cultura cortesana y la
filosofía del budismo Zen. Para comprender la conformación de esta
sensibilidad a partir de la fusión de estas dos raíces, construida a través de más de trece siglos de historia, vale la
pena hacer un repaso de los conceptos fundamentales que la constituyen, de los
hitos histórico-culturales que la han ido moldeando a través del tiempo, y de
las obras de arte que la representan acentuadamente.
Primeramente debemos tener en cuenta
que Japón se encuentra en una situación geográfica particular. Su cultura
floreció gracias tanto a las influencias de las culturas continentales
dominantes (China, India y Corea) como al legado de su religión autóctona, el
Shinto.
El proceso de aleación entre la
herencia foránea y la autóctona tiene un punto clave en el período Heian (794-1185). A pesar de que la relación con la cultura China era aún de suma
importancia, en esta época la sensibilidad japonesa vivió una especie de
emancipación, debido posiblemente al surgimiento de la clase samurái. Es en
este período que se concreta un pensamiento estético distintivamente japonés,
fraguado en el seno de la cultura cortesana.
La estética del período Heian tiene pues un orígen doble: la religiosidad sintoísta, autóctnoa de la isla, y la cultura
cortesana, fuertemente influenciada por las civilizaciones continentales. Uno de sus
pilares está en entender y apreciar la cualidad espiritual y emocional de
objetos inanimados. Se distingue de las etapas siguientes por tener un gusto
por el brillo, el color y el ornamento que, pese a su ya evidente sobriedad, se
verá incluso más reducido posteriormente, debido a las influencias del budismo. Podemos ver un ejemplo en el Pabellón del Fénix del templo budista Byodo-in (Uji, Kyoto) donde vemos la sutil adecuación del espacio construido por el
hombre con respecto a la naturaleza. No se planta en su contra, sino que se
diluye en ella suavemente. Además tenemos la espectacularidad y magnificencia
del gusto Heian. El color y el decorado son rasgos propios de este período que
se verán luego aminorados con el crecimiento de la influencia del Budismo Zen.
Cabe agregar que fue en esta época
(aunque incluso ya desde antes) cuando llega el conjunto de gagaku (‘música elegante’) importado
desde China, cuyo ambiente cortesano era tomado como modelo por la aristocracia
japonesa.
En el ambiente descrito nacen tres
conceptos estéticos clave que enmarcan los fundamentos de la sensibilidad
clásica japonesa: mono no aware, wabi sabi, y ma.
Someramente, esta sensibilidad reposa en la idea de una
estrecha hermandad con la naturaleza, que se contempla pausadamente y con un
cierto aire melancólico; en un agrado por lo austero y lo rudo, relacionado con
las aspiraciones de perfeccionamiento personal por medio de un proceso de
áspero trabajo; y en el gusto por lo efímero, lo evanescente, lo momentáneo e
inaprensible.
El mono no aware (物の哀れ) podría entenderse como una compasión hacia lo
contemplado, una empatía con su esencia. Una visión bañada también de un sentimiento de
melancolía. La habilidad de discernir y extraer el encanto interior único que
tiene cada fenómeno o cosa, de identificarse uno mismo con el objeto
contemplado, de estar en empatía con su belleza misteriosa.
Wabi-sabi (侘・寂) se refiere a una sensibilidad por lo imperfecto, lo
efímero y lo incompleto. Este concepto experimentó cambios muy importantes al
acrecentarse la devoción Zen, y acabó teniendo un sentido bastante distinto
hacia el siglo XIV. Representa una belleza solitaria, triste, perceptible
especialmente en los fenómenos cortos y efímeros en los que se llega a un
contacto con la esencia de lo contemplado.
Por su parte, la idea de ma ( 間 ) se refiere a aquello que existe “entre” dos cosas.
El kanji (ideograma) que lo representa podría traducirse como
‘la delicada visión de la Luna que se filtra a través del intersticio de una
puerta’. Esta definición poética del concepto nos ilustra su ambigüedad y
complejidad. Además, el hecho de que el kanji se refiera a una “visión”
implica una concepción del tiempo, el espacio y el observador como
dimensiones inseparables.
Denota la belleza por lo vacío y lo informe, por lo evanescente. Sus
cualidades están en la dificultad que esta condición de incorporeidad le
confiere y en la sensación de intemporalidad que provoca, al no tener límites
definidos.
Ya teniendo cuerpo artístico estas ideas, el siguiente cambio
estructural vendrá con el período Kamakura (1192-1333). El gran hito de esta
época es la llegada del Budismo Zen a Japón hacia el siglo XII. Su presencia,
que se acrecentará gradualmente hasta hallar un clímax en el período Muromachi
(1336-1573), tuvo una influencia importante en las concepciones estéticas en
general.
A pesar de estar
esencialmente emparentada con la ideología anterior, su aportación hará
matizaciones principalmente en cuanto al gusto por lo áspero, lo rudo y lo
inacabado, confiriéndole una “ascetización” y “ritualización” mucho
más marcada. Progresivamente supondrá una ruptura con el estrecho círculo
cortesano, ya que si en el período Heian la alta educación era un requisito
inamovible para tener una sensibilidad artística, para el pensamiento Zen basta
solamente un arduo esfuerzo espiritual, asequible a priori a personas de cualquier procedencia. También recalca la
naturaleza contemplativa del arte, su aspiración por captar la esencia de lo
observado, por mantener una empatía profunda con los objetos inanimados.
En el arte Shodo (caligrafía artística
japonesa) tenemos un ejemplo en el que aparece claramente la influencia estética del pensamiento Zen. El calígrafo tiene sólo una oportunidad para dibujar un trazo en cada
fragmento de papel. Todo queda impreso, no hay forma de corregir. Para escribir
se debe llegar a un estado mental de concentración y tranquilidad. La imagen a continuación es obra de Muso Soseki (1275-1351), maestro zen, poeta y
calígrafo. Los caracteres escriben la frase “sin significado espiritual”.
Ha
de subrayarse la aparición de la vertiente Fuké del Budismo Zen,
hacia el siglo XIII. Una de las características específicas de esta
escuela es un tipo de meditación, denominada suizen, que se lleva a
cabo soplando el shakuhachi (un aerófono de bisel tallado en bambú),
con la intención de llegar a la iluminación por medio del sonido.
El repertorio tocado por los monjes de esta secta no era considerado música según el
significado común en el mundo occidental, pero participaba de los mismos fundamentos estéticos que se aplicaban a otros géneros artísticos y que imbuían la sensibilidad del Japón clásico. Este repertorio (honkyoku) posee unas cualidades que ilustran de forma arquetípica las ideas estéticas influenciadas por la filosofía Zen, especialmente el concepto de ma, cuya traducción sonora está en los espacios de silencio que existen entre dos sonidos, o dos series de sonidos. La influencia de esta escuela permanecerá hasta su disolución en la segunda mitad del siglo XIX.
significado común en el mundo occidental, pero participaba de los mismos fundamentos estéticos que se aplicaban a otros géneros artísticos y que imbuían la sensibilidad del Japón clásico. Este repertorio (honkyoku) posee unas cualidades que ilustran de forma arquetípica las ideas estéticas influenciadas por la filosofía Zen, especialmente el concepto de ma, cuya traducción sonora está en los espacios de silencio que existen entre dos sonidos, o dos series de sonidos. La influencia de esta escuela permanecerá hasta su disolución en la segunda mitad del siglo XIX.
En
conclusión, hemos visto que el pensamiento estético de la cultura
clásica japonesa tiene unos conceptos fundamentales que la han
articulado durante toda su larguísima historia, y que la han dotado de
una cualidad unitaria excepcional, a pesar de no tratarse de conceptos
rígidos e inamovibles, sino más bien flexibles y en constante adecuación
con su ent orno. Los contextos originarios de este pensamiento se
encuentran en la conformación de la clase cortesana samurái (período
Heian) y en la llegada del Budismo Zen al territorio japonés (período
Kamakura). Esta sensibilidad basada en un gusto por la contemplación de
la naturaleza y por una tendencia a la búsqueda de la iluminación a
través del esfuerzo espiritual se han conservado, por lo menos en su
esencia, hasta la actualidad.
Referencias
Acordes Arquitectónicos (blog). “Ma o el sentido japonés del espacio” accesado el 24 de
Mayo de 2015. http://acordesarquitectonicos.com/ma-o-el-sentido-japones-del-lugar/
Pancorbo, María y Pablo Twose. “La tensión del vacío”. Engawa: Revista trimestral de
crítica arquitectónica [en linea].
http://www.engawa.es/index.php?/projects/latensiondelvacio/[acceso el 24 de mayo de 2015].
Prusinski, Lauren. “Wabi-Sabi, Mono no Aware, and Ma: Tracing Traditional Japanese
Aesthetics Through Japanese History” Studies on Asia Series, IV, Volume 2, No. 1, (March
2012): 2145.
Curti, Horacio, "Ideal sonoro y elementos de su construcción en la música de Japón.
Algunas reflexiones". Artículo presentado e incluído en las actas del congreso FEIAP 2010. Disponible en: https://shakuhachies.wordpress.com/textos/
Curti, Horacio, "El Shakuhachi, una historia de Japón, Zen y música", artículo escrito para La porta clàssica, (Febrero, 2008). Disponible en: https://shakuhachies.wordpress.com/textos/
Pancorbo, María y Pablo Twose. “La tensión del vacío”. Engawa: Revista trimestral de
crítica arquitectónica [en linea].
http://www.engawa.es/index.php?/projects/latensiondelvacio/[acceso el 24 de mayo de 2015].
Prusinski, Lauren. “Wabi-Sabi, Mono no Aware, and Ma: Tracing Traditional Japanese
Aesthetics Through Japanese History” Studies on Asia Series, IV, Volume 2, No. 1, (March
2012): 2145.
Curti, Horacio, "Ideal sonoro y elementos de su construcción en la música de Japón.
Algunas reflexiones". Artículo presentado e incluído en las actas del congreso FEIAP 2010. Disponible en: https://shakuhachies.wordpress.com/textos/
Curti, Horacio, "El Shakuhachi, una historia de Japón, Zen y música", artículo escrito para La porta clàssica, (Febrero, 2008). Disponible en: https://shakuhachies.wordpress.com/textos/
Dialogue and Universalism, 13 no. 1/2 (January 2003): 201, Academic Search Premier,
EBSCOhost, accessed February 7, 2011. Citado por Prusinski.
Roger J. Davies and Osamu Ikeno, “Bigaku” in The Japanese Mind: Understanding
Contemporary Japanese Culture (Boston: Tuttle, 2002), 378, 22324.
Masaharu Anesaki, Art, Life, and Nature in Japan (Boston: Marshall Jones, 1933), 53.
Murasaki Shikibu, The Tale of Genji , trans. Edward G. Seidensticker in 1976 (New
York: Vintage Classics, 1990), 70.
Rupert A. Cox, “A World Apart,” in The Zen Arts , (New York: Routledge Curzon,
2006), 53.
Toshihiko Izutsu, The Theory of Beauty in Classical Aesthetics of Japan , (Boston:
Martinus Nijhoff, 1981), 47.
Elena Pons: "He tingut sort i he acabat fent una cosa que m’agrada"
By Unknown - de juny 17, 2015
Parlem amb l’Elena Pons, graduada al 2012 a l’Esmuc en
musicologia. Actualment està fent un doctorat a Anglaterra.
Actualment
estic fent el segon any de doctorat al Royal Holloway, que és part de la Universitat de Londres. Vaig arribar allà un cop vaig
acabar l’Esmuc i vaig
començar el màster en Advanced Musical Estudies.
- Com és que vas decidir anar a Londres?
De fet
va ser recomanació del Juan Carlos Asensio i la Tess Knigthon. Tenint
en compte el temps que podia dedicar, vaig pensar
que faria
la sol·licitud en aquest college i en
cas de que no m’acceptessin, esperaria un any. De
totes formes, personalment crec que al Royal Holloway el procés de sol·licitud és bastant
flexible, en
comparació d’altres colleges. Això
sí, com més d’hora facis la sol·licitud, millor.
- Què estàs treballant en aquests moments?
Estic
treballant sobre arranjaments a
finals del segle XVIII, principalment
per tecla. Em
fixo en com afecten els arranjaments a la pràctica domèstica de la música, la
recepció de les obres, l’impacte de la impremta en la comercialització de la
música en aquest període de canvi social i econòmic.
- Alguna perspectiva de cara al futur professional?
La
pregunta és la mateixa que et fas cada vegada que acabes un cicle, quan acabes
el grau o quan acabes el màster... segueix sent una aventura. Penso que un ha
de saber adaptar-se, especialment
quan dedicar-se a la investigació o l’educació superior és tan
difícil. De
moment miro de no preocupar-me massa i gaudir del que faig.
- Què ens pots dir sobre l’Esmuc?
Estic
contenta del meu pas per l’Esmuc, crec que és un bon centre per estudiar
musicologia. Penso que la possibilitat de seguir tocant i fer música de cambra
és molt interessant. És el que sempre es diu però realment crec que s’ha de
valorar el fet que
puguis estudiar
amb altra gent que no són estrictament musicòlegs. De fet al departament on jo
estic et trobes amb altres àmbits com ara la composició, així que en aquest
sentit és semblant.
- I alguna cosa a millorar en els estudis de musicologia?
Bé, he de dir que sóc del pla antic, així que potser el que
jo digui ara funcioni diferent. En tot cas, el que potser vaig trobar a faltar quan
jo vaig estudiar va ser més formació històrica pròpiament dita. Més en general,
i comparant amb el que he vist després, crec que el volum d’assignatures que
vaig cursar és molt superior al d’Anglaterra, per exemple. Això pot ser un
problema perquè és més complicat mantenir una mitjana final alta, que és una cosa
que es valora per accedir a estudis de màster.
- Vas fer algun Erasmus quan eres aquí?
Si, a
tercer el vaig fer un semestre a Berlín. Vaig fer assignatures a la UdK
(Universitats de les Arts) i a la Humboldt. Allà el que vaig veure és que en
les assignatures es tracten temes força específics, que més que abraçar tota la
història de la música aprofundeixen en algun aspecte concret que de vegades acaba
sent transversal .Però bé, parlo només des de la meva pròpia experiència.
- I a Anglaterra, com s’estudia?
A nivell de màster, segons la meva experiència, tens molta
feina pel que fa lectures i de reflexió, amb
preguntes i comentaris sobre diferent texts, potser de temàtica relativament
més general. Et donen eines per a poder fer la teva pròpia recerca. El màster era
totalment centrat en el debat i la discussió. Cada setmana tractàvem un tema sobre
el que havíem llegit diversos textos, i el professor feia preguntes i orientava
el debat dels alumnes.
- Quin nivell et vas trobar quan vas arribar?
Bé, em
dóna la sensació que als estudiants anglesos els ensenyen precisament a discutir
i argumentar, com pensar i formular les preguntes... com una estratègia. I la
veritat, és molt impressionant quan arribes. Evidentment, saps que et costarà més
que a la majoria perquè véns de fora i d’entrada no és la teva llegua, així que
potser hauràs d’invertir-hi més temps que la resta. Però al final acabes
aprenent les maneres d‘escriure, d’adreçar-te a la gent, etc.
- Tornant una mica als orígens... com vas decidir fer musicologia?
Inicialment havia començat biologia, però no em va acabar de
convèncer. Trobava a faltar el meu instrument, i els meus llibres... També
tenia un amic que era musicòleg, així que ho podia veure una mica de què anava.
Recordo el primer dia, quan el Ruben López-Cano ens va donar un text sobre què
era ser un musicòleg, i en el fons tots havíem començat a estudiar però no crec
que la majoria sabéssim massa què fèiem! No recordo molt bé quina idea en tenia,
però si que és veritat que la reflexió sobre la musica sempre m’ha agradat. Quan
tens 18 anys és difícil prendre la decisió correcta, però penso que he tingut
sort i he acabat fent una cosa que m’agrada.
- Per acabar, alguna cosa a comentar sobre la
disciplina de musicologia?
Ostres, és una pregunta una mica complicada... Mira, ara
recordo que, fa relativament poc, vaig assistir a una conferència on parlaven
sobre coses relacionades amb el meu tema, però més de la vessant de la
literatura i la seva història. Potser va ser casualitat, però vaig trobar que en
general al discurs li mancava una mica de reflexió sobre el que feien i amb
quina finalitat. En aquell moment vaig recordar els primers anys a l’Esmuc, quan
havia pensat que ens preguntàvem massa sobre qui som, d’on venim i on anem... però
a l’hora de la veritat, aquesta auto-reflexió és un bon indicatiu que et permet
conèixer més a fons el que fas i tenir una perspectiva àmplia de les possibilitats
que ofereix.
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